archivo | 20 abril, 2017

Honor 8 Pro, análisis: gama alta por 200 euros menos ¿dónde está el truco?

Honor sigue bastante animado en el mercado europeo y su último atrevimiento podemos considerarlo como el smarpthone más ambicioso de su catálogo y donde realiza concesiones que no habíamos visto anteriormente. El Honor 8 Pro que hemos probado en Xataka llega al mercado por 549 euros, unos 200 euros menos que los modelos de referencia de las marcas más consolidadas. ¿Cuánto se nota esa diferencia de precio?

Honor Pro 8, principales especificaciones

Tener un smartphone que sea evolución de un modelo conocido pero con alguna coletilla como la de Pro no siempre significa lo que uno piensa. Pero en este Honor 8 Pro, esa denominación extra sí que se corresponde fielmente con el salto cuantitativo respecto al Honor 8 a secas, abarcando casi todos los apartados donde se puede añadir músculo de forma directa.

El Honor 8 Pro salta en todas sus especificaciones a la parte más noble del mercado actual, con quienes pretende competir. Para empezar la memoria RAM sube hasta los 6 GB, la memoria interna es de 64 GB ampliable con microSD, el procesador es el de más nivel en la actualidad fabricado por la propia Huawei, y tanto batería (4000 mAh) como pantalla elevan también el listón. Que no sea por ficha técnica.

HONOR 8 PRO
PANTALLA 5,7 pulgadas Quad HD (2560 x 1440) 515dpi
Gorilla Glass 3
PROCESADOR HiSilicon Kirin 960 octa-core 4x 2,4GHz + 4x 1,8GHz
RAM 6GB
MEMORIA 64GB + micro SD de hasta 128GB
SOFTWARE Android 7.0 EMUI 5.1
CÁMARAS Cámara principal: 12MP + 12MP
Cámara frontal: 8MP
CONECTIVIDAD Wifi 802.11 b/g/n, 2.4/5GHz Bluetooth 4.2
Sensor de huellas
USB Tipo-C
USB OTG
BATERÍA 4.000mAH Tecnología de carga rápida
DIMENSIONES/PESO 157 mm x 77,5mm x 6,97mm
184 gramos
COLORES Azul, negro y oro
PRECIO 549 euros

Ahora bien, no nos dejemos engañar de forma fácil por la ficha técnica. Es la base, pero, ¿la corrobora en nuestras pruebas? ¿Hay truco en esos 200 euros menos que cuesta respecto a los gama alta de referencia y similares características? De eso va nuestro análisis del Honor 8 Pro.

Vuelta al metal con apariencia robusta

Salvo quizás por el modelo en color azul, este Honor 8 Pro no te enamorará por su apariencia. Es cierto que no tiene apenas nada de malo en este apartado del diseño pero también me parece que carece de detalles únicos o diferenciadores con los que un usuario se pueda sentir identificado.

A pesar de ser una mejora del Honor 8, a nivel de diseño hay bastantes cambios, empezando por el uso exclusivo de metal, algo que le da empaque y más (si cabe) sensación de robustez en mano

Si te gustó el Honor 8, este modelo Pro vuelve a dar un giro más y obvia la combinación de metal y cristal para centrarse en un cuerpo exclusivamente con acabado metálico. En el cambio el Honor 8 Pro sale perdiendo en exclusividad y “efecto llamada” al usuario pero ganamos en resistencia y pulcritud.

Honor 8 Pro trasera metal

El Honor 8 Pro no puede presumir de las mejores medidas del mercado. No juega ahí, pero para que te hagas una idea, tiene idénticas dimensiones que el iPhone 7 Plus, al que se da más que un aire, pero más pantalla: 5,7 por 5,5 pulgadas. No es uno de esos smartphones que actualmente podamos mentar como un alarde de optimización del espacio y reducción de marcos, pero no podemos pensar en su diseño como un aspecto negativo.

Este smartphone no deja detalle de su diseño a medias. El cuerpo es completamente metálico, con carcasa de una sola pieza solo “partida” por líneas de separación para elementos de comunicación tanto en la parte superior como en la inferior, se aprecia mucho gusto por los detalles y gracias al grosor y los bordes redondeados, nos ha resultado un smartphone grande pero muy agradable en mano.

El Honor 8 Pro es un terminal grande, pesado pero bien equilibrado en mano. Y de los más robustos que encontrarás en el mercado a falta de una ansiada resistencia al agua

Aunque por apariencia, acabado y dimensiones pudiera parecer un terminal con tendencia a salir disparado de la mano al mínimo gesto, no ha sido así. Y que su cuerpo tenga acabado de metal en vez de cristal y transmita la sensación de gran robustez te deja una agradable sensación en el día a día con él. Actualmente Honor es de las marcas que más seguridad al tacto ofrece en sus terminales, aunque el efecto colateral sea un peso algo elevado que sin embargo queda bien equilibrado por sus dimensiones y el poco grosor, menos de 7 mm. Lástima que no se haya atrevido todavía Honor con la resistencia al agua porque este equipo lo pide a gritos.

Honor 8 Pro pantalla IPS 2K

El frontal del Honor 8 Pro es muy sobrio, sin botones físicos. La misma línea sigue la parte trasera, donde encontramos tan solo el lector de huellas, muy bien integrado en el cuerpo, y la doble cámara (con un sensor RBG y otro monocromático, ambos de 12 megapíxeles) acompañada de un flash de doble tono. A nivel de conexiones, en el lateral izquierdo hay lugar para la ranura SIM y microSD y el derecho queda para los botones de subir/bajar volumen y encendido/apagado.

En la parte inferior podemos encontrar tanto el puerto de carga y conexión USB-C como el minijack de 3,5 mm para conectar nuestros queridos auriculares. Algo queda de lugar para el altavoz, que no es estéreo pero que rinde estupendamente gracias a un sonido bastante potente y bien de graves. Y para quien esté interesado, hay puerto de infrarrojos en el borde superior y LED de notificaciones integrado en el auricular superior.

Sensor de huellas que también es touchpad

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La tendencia que inició LG al colocar el botón de inicio y luego el sensor que huellas en la parte trasera va poco a poco teniendo más sentido ahora que parece que lo siguiente en el mundo de la gama alta es dejar el frontal de los teléfonos casi exclusivamente para las pantallas.

El Honor 8 Pro, pese a sus marcos todavía generosos, coloca el sensor de huellas en esa parte trasera como marca de la casa Huawei, patrona de Honor. En equipos con estas dimensiones es cómodo que el sensor esté en la parte trasera aunque como ya os hemos contado más de una vez, tiene el inconveniente de que no podemos desbloquear con ese método sin coger antes el terminal. Por lo demás, muy buen funcionamiento de la identificación del sensor: rápido y precio. Justo como debe ser, aunque no es el sistema que más rápido nos ha funcionado.

Como miembro de la familia Honor, el sensor de huellas también hace las veces de una especie de touchpad. Es una de las tendencias que vamos a ir viendo probar cada vez a más fabricantes. En este Honor 8 Pro funciona de la siguiente manera (si lo activamos): deslizando hacia abajo en el sensor nos abre el panel de notificaciones, el cual podemos volver a recoger deslizando otra vez o eliminar pulsando dos veces.

Conviene seguir la evolución del uso del sensor de huellas trasero como touchpad, porque en terminales grandes tiene sentido

También podemos con el sensor de huellas pasar a la foto anterior o posterior cuando estamos viéndolas en modo pantalla completa o disparar en el modo de foto. Este modo de manejo del terminal se nos ha quedado incluso corto y si te acostumbras, es una manera bastante cómoda de ir realizando determinadas acciones sin mover más que un dedo (y no sobre la pantalla) en terminales de grandes dimensiones. Veremos si se animan a evolucionarlo o al menos ampliar sus posibilidades.

Honor 8 Pro lector de huellas

Dejen paso a la pantalla QHD

No son precisamente muchos los fabricantes que, fuera de los líderes claros y más conocidos, se atreven a dar el paso y colocar un panel QHD o 2K en un terminal que no se dispara de precio. Ciertamente el Honor 8 Pro es espectacular cuando estamos reproduciendo vídeo tanto por el nivel de la pantalla como por el casi 80% que ocupa en el frontal.

El panel escogido es un IPS en vez de AMOLED, el cual responde perfectamente al tacto y está integrado sin problemas en el diseño, con la ya necesaria curvatura en los laterales y que tan bien queda en las fotos.

Honor ha sido valiente y le ha dado a su smartphone más ambicioso una pantalla 2K (más de 500 ppp), algo que no se ve mucho cuando uno quiere ajustar el precio del móvil

Pero la verdadera peculiaridad de este Honor 8 Pro, porque no es lo habitual en la compañía, es la elección de una resolución QHD para ese panel IPS. Ciertamente se agradece porque disponemos de los contenidos con un nitidez fantástica (más de 500 ppp), y al final, como os iré contando, no pasa factura ni en rendimiento ni en autonomía. Y es un factor bastante determinante a favor de la elección de este Honor 8 Pro y que da valor a ese apellido que el fabricante le ha incluido.

La pantalla del Honor 8 Pro, protegida por Corning Gorilla Glass 3, tiene un brillo alto y contraste de bastante nivel pese a no ser panel AMOLED. La visibilidad en exteriores es buena aunque no se pueden evitar los incómodos reflejos y sensación de que necesita algo más de brillo en momentos puntuales.

Honor 8 Pro pantalla

El punto más débil está en la reproducción del color, que resulta llamativa pero poco equilibrada según el tono, con algunos evidentemente saturados. Honor incluye opciones de configuración asociadas a la pantalla que incluyen desde el filtro de luz azul, tan de moda ahora, como la temperatura de color, cuyo control se puede personalizar a mano o usar alguno de los tres modos predeterminados. Nosotros nos hemos sentido más cómodos con el modo predeterminado.

Aumentar la resolución hasta QHD permite al Honor 8 Pro presumir de densidad de píxeles con la que disfrutar de la realidad virtual. Y no es solo presumir. Honor incluye en su caja un elemento que podemos montar fácilmente y convertir en unas gafas 3D de tipo cardboard. Buen detalle.

Honor 8 Pro VR cardboard gratis

6 GB de RAM y EMUI 5.0: a toda velocidad

Uno de los secretos de Huawei (y Honor) para conseguir precios tan competitivos en algunos terminales lo podemos buscar en el uso de sus propios procesadores. Pero no es la única ventaja, pues que los chips Kirin los pueden crear de acuerdo a sus necesidades concretas les permiten también optimizar determinados aspectos.

El Honor 8 Pro combina de forma muy acertada el procesador Kirin 960, el mismo que la matriz Huawei incluye en el superior Mate 9, con la GPU Mali-G71 y 6 GB de memoria RAM, que es el salto más contundente respecto al Honor 8 a secas. Elevar el nivel de estos componentes brutos le hace un gran bien a la experiencia con el Honor 8 Pro, que es en todo momento excelente. Fluidez total, respuesta inmediata y cualquier acción ya sea juego o navegación con múltiples pestañas es una gozada. Muy satisfechos de este punto del Honor 8 Pro.

HONOR 8 PRO HUAWEI MATE 9 IPHONE 7 PLUS GALAXY S7 EDGE ONEPLUS 3 LG G6
ANTUTU 142372 125649 172644 136675 141995 141347
SLINGSHOT 2913 2255 2806 2890 2523
PCMARK WORK 7385 6409 5707 6805
GEEKBENCH 1853/6175 1910/5863 3457/5608 2117/6063 2378/5465 1734/4163

La memoria interna de este Honor 8 Pro se fija en 64 GB, una buena cifra para el precio que pagamos por el terminal, pero si queremos podemos ampliarla con tarjetas microSD.

Personalización más acertada de Android 7.0

El estreno de Android 7.0 en el Honor 8 Pro no ha sido de cualquier manera. Huawei ha acertado al evolucionar la capa EMUI hasta la versión 5.1 con numerosas mejoras no solo visuales que no nos cuadraban en la que vimos en sus terminales del año pasado bajo Android 6.0. Esto ya es otra cosa e incluso hará replantearse a algunos usuarios el rechazo a una capa oriental.

La nueva EMUI 5.1 que estrena el Honor 8 Pro sigue siendo una capa potente pero que cada vez se acerca más a las evoluciones de Android sobre las que se mueve. Ya hay por ejemplo cajón para las aplicaciones, el menú de notificaciones es más práctico e incluso productivo, y llegar a la mayoría de opciones no requiere más de un par de pasos. Hay más claridad y eso es bueno.

Inrerfaz Nueva

Otra alegría es que, al menos en el modelo que hemos podido probar y que es una unidad comercial, no hay aplicaciones de terceros instaladas más allá de SwiftKey y las de Google. Nada de bloatware que además de incómodo ocupa un espacio que cada vez es más precioso. De los 64 GB de serie, al usuario, con el terminal recién sacado de la caja, le quedan unos 52 GB para contenido propio y aplicaciones que cada cual quiera instalar.

Parte de la fluidez de todo el equipo la tiene la propia capa del Honor Pro 8. Hay mejor gestión de recursos y memoria, y un sistema de optimización basado en el uso y en la que Huawei/Honor confía mucho. Quizás sea solo sugestión pero estos días con el Honor 8 Pro teníamos la sensación de que, al contrario de lo que suele pasar, el terminal mejoraba en rendimiento con el paso del tiempo.

Sin dejar de ser una capa con un toque oriental claro, EMUI 5.1 sobre Android 7.0 es un excelente paso adelante tanto en interfaz como en “facilitador” de una fluidez total en el Honor 8 Pro

Eso se agradece especialmente en la multitarea, muy bien solucionada en EMUI y donde es realmente interesante poder usar dos aplicaciones a pantalla partida en esta diagonal simplemente manteniendo pulsado sobre la aplicación en el sistema de tarjetas de la multitarea bajo Android y llevando hacia arriba. Luego basta tocar la segunda aplicación para tener una pantalla dividida. Y si pulsamos dos veces sobre el botón multitarea, podemos ir alternando de forma rápida entre las dos últimas aplicaciones usadas.

De las funciones que Honor añade a su capa nos gusta la que nos deja usar dos cuentas al mismo tiempo de servicios como Facebook o Whatsapp. Si la aplicación lo admite, nos aparecerá en la sección correspondiente del terminal. También hay elementos para la gestión del espacio, permisos de aplicaciones … muchas de las cuales pueden ser accesorias para determinado perfil de usuario, pero otros muchos pueden ver cómo se les facilita el uso y gestión de aspectos del terminal de manera más transparente para ellos.

A por los dos días de autonomía

Una de las mejoras más significativas del Honor 8 Pro la hallamos en la batería. Incrementando la potencia así como la diagonal y resolución de la pantalla respecto al Honor 8 requería ese esfuerzo dada la experiencia previa con los procesadores Kirin y la gestión de la energía. En términos generales, y es algo que han mejorado bastante, no podemos hablar de que sean los que mejor tratan la batería de sus equipos.

Esos 4000 mAh sorprenden nada más pensar en ellos por lo bien integrados que están en un cuerpo no muy grande (misma capacidad que el Mate 9 que es más grande). Así que ese posible hándicap quede solventado de entrada. Luego, en el día a día, confirma que ha sido un acierto por parte de Honor otorgarle esa ventaja.

Honor 8 Pro pantalla

Resulta sumamente complicado acabar con la batería del Honor 8 Pro en un solo día de uso. Incluso si eres un usuario muy intensivo. Cuenta con ese día seguro, pero también puedes hacerte a la idea de que no tendrás que cargarlo hasta mitad del día siguiente como mínimo, rozando las cinco horas de pantalla de media.

En el test de PCMark, calibrado, nos ha ofrecido una cifra por encima de 7 horas, cifras consistentes con nuestra experiencia con el Mate 9, quien sale más beneficiado por la menor resolución de su pantalla y terminal con el que un usuario normal puede llegar a dos días de batería.

Algo imprescindible en terminales de gama alta con estas baterías enormes y prestaciones de locura es la carga rápida. Supere o no el día de uso, uno siempre va a querer tener la posibilidad de que, llegado el caso, en cualquier situación se pueda optar por recargar la batería por encima de un 50% en no excesivo tiempo. En este Honor 8 Pro hemos quedado muy satisfechos, con una carga del 10% en menos de 5 minutos, alcanzando el 25% en solo 16 minutos, el 50% en 35 minutos y la carga completa en 92 minutos, una cifra muy lograda para esa capacidad.

En el Honor 8 Pro no impresiona solo la gran capacidad de su batería, 4000 mAh, sino también que sea capaz de llegar al 50% en poco más de media hora

Con el sistema de carga rápida del Honor 8 Pro (no es el más rápido de Huawei, viene con cargador 5V/2A de serie) ocurre algo a lo que conviene acostumbrarse en estos tiempos: mejor cargas rápidas que completas. Esto hace que en realidad contemos con batería de un día de uso (incluso aunque nos quede al 40% por la noche) y que podremos recargar no necesariamente mientras dormimos, sino que para aguantar otro día más, bastará una media hora de carga por la mañana porque es en esos primeros momentos de la carga cuando el sistema es realmente eficiente.

El Honor 8 Pro dispone de varias opciones para la gestión de la energía (lo habitual es limitar resolución de pantalla o su brillo y rendimiento) y poder estirar la autonomía en caso necesario. Es bastante completo en cuanto a información sobre cómo se consume la batería según aplicaciones, hardware … es de gran ayuda para detectar casos que realmente perjudiquen el buen uso del terminal.

Para casos extremos, pues no conozco mucha gente que realmente llegue a usarlo, Honor también habilita un modo de ahorro de energía ultra que convierte el terminal en un móvil muy básico.

La cámara: de nuevo el eslabón más débil

¿Dónde está el truco de un terminal tan completo como este Honor 8 Pro a un precio tan competitivo? Al inicio de esta review nos hacíamos esa misma pregunta. Sin ser un fabricante tipo Xiaomi, en algún lado debía estar, es lo que se escucha al referirse a smartphones un peldaño, muy pequeño, por debajo de los de siempre. Lo habitual es que ese desliz lo encontremos en la cámara de fotos, como así ha sido con el Honor 8 Pro.

EL último smartphone de Honor se planta en nuestra prueba final con buenos argumentos: doble cámara de 12 megapíxeles con la combinación habitual de Huawei, es decir, un sensor RBG y otro exclusivamente monocromo. Algo que nos aseguramos es que la fotografía en blanco y negro no tendrá igual salvo en otros modelos con el mismo sistema, como así ha sido.

Honor 8 blanco y negro

No ocurre lo mismo con el resto de fotografías. A plena luz del día el Honor 8 Pro es rápido enfocando y disparando, pero los resultados no dejan de ser los mismos que en otros teléfonos incluso de gama media. Hay corrección y punto. Ni el detalle es para presumir (ahí los 12 megapíxeles se nos quedan cortos) ni hay seguridad en que tras un disparo, la foto, incluso con buena luz, vaya a salir siempre bien.

En realidad su punto claramente débil es el rango dinámico, por debajo de lo que uno esperaría en el mejor smartphone de Honor. En cielos luminosos es donde mejor se aprecia, y pide a gritos activar el modo HDR. Aquí no podemos hacerlo de forma directa desde el modo de cámara principal, y algo tan básico y recurrido actualmente como el HDR, en este Honor es un modo de disparo que hay que buscar. Y es algo que nos molesta mucho. Lo recomendable aquí será abrir la cámara por defecto con el modo HDR porque la mayoría de imágenes mejoran, aunque tampoco esperes milagros.

Hdr EjemploEl modo HDR arregla alguna escena pero no está entre los mejores resultados de rango dinámico

El sufrimiento del Honor 8 Pro con las luces altas ocurre incluso en situaciones que parecen controladas como interiores. También ahí hay que afinar con el sitio donde queremos medir la exposición.

Salvando esas situaciones, el comprador del Honor 8 Pro quedará satisfecho por supuesto en las tomas en blanco y negro y en bastantes de las clásicas, aunque no son de las fotos ante las que uno quede impresionado.

Una cámara completa, con muchísimas opciones, a la que sacar mucho partido, pero no escogerás este terminal por ella

Cuando la luz escasea volvemos a comprobar las diferencias con los mejores terminales del mercado. Aquí pesa la poca luminosidad de la cámara, solo f2.2 a estas alturas, y no contar con estabilización óptica. Ni tan siquiera en el modo de vídeo, que puede ser 4K pero solo nos ha resultado correcto con resolución 1080p cuando hay movimiento con el que lidiar.

Efecto Desenfoque

Sin una luz perfecta el enfoque es más perezoso e incluso falla en ocasiones, y hay que tener buen pulso y paciencia para sacar el mejor partido de la cámara. Los resultados fueron al final mejor de lo que esperábamos cuando tomábamos las fotos en directo, así que conviene no fiarse de lo que aparece en la previsualización de la imagen porque hay tratamiento destacado posterior. Pese a ello, las escenas son muy poco luminosas y donde apenas hay luz perdemos toda la información.

Honor 8 Pro escena nocturna

Para poner en contexto la cámara del Honor 8 Pro conviene pensar desde el punto de vista manual y de toda la creatividad que pone a nuestro alcance. La interfaz es estupenda, rápida para llegar a todos lados deslizando simplemente a uno u otro lado. Y el número de modos y controles manuales nos da margen de maniobra amplio. Por ejemplo con el desenfoque que, en determinadas situaciones, queda realmente bien (y en otras no tanto). Es claramente una cámara en la que hay que trabajar y esforzarse por sacarle partido.

Cerveza

En escenas complicadas de luz toca remangarse y probar dónde debemos exponer para conseguir el mejor resultado. Es algo que algunos estamos dispuestos a asumir pero que pasa factura y cara para quien quiere un terminal que le ofrezca lo máximo en el modo apuntar y disparar. Éste no es el mejor terminal para ellos.

Honor 8 Pro cámara de fotos doble

Más allá de que personalmente no me guste estéticamente la doble cámara diferenciada en la parte trasera del Honor 8 Pro, su situación me parece excesivamente cerca del borde, tanto lateral como superior, por lo que hay que llevar una especial atención al agarrar el Honor 8 Pro para hacer fotos y evitar así que aparezcan sombras o algo de nuestros dedos en las intantáneas cuando la fotografía ya no tenga solución, por no hablar de las posibles huellas.

Vía | Xataka

¿Cómo ve Renault la F1 dentro de diez años? Motores híbridos, iluminación LED y cascos transparentes

Pasarán diez años pero los colores siguen siendo reconocibles, ese negro y amarillo viste la competición de la firma Renault, con un diseño muy diferente, obviamente. El R.S. 2027 de Renault Sport es un concepto que nos dice hacia dónde quiere ir la empresa francesa, cuál es su visión de la Formula 1 del futuro a medio plazo. También nos dice que ella quiere estar ahí.

Lo que nos encontramos no es un vehículo real, es una recreación que nos cuenta más cosas de lo que parece, más allá del diseño. Lo primero que tenemos que saber es que Renault sigue pensando que dentro de una década la propulsión del vehículo será híbrida. O lo que es lo mismo: mitad gasolina, mitad electricidad.

La electricidad plena parece que la sigue dejando para la Formula E, que para entonces deberá estar compitiendo en paralelo con la Formula 1, pero en competiciones diferentes. La tracción del vehículo sería total, os recordamos que actualmente la fuerza del motor va a las ruedas traseras.

Un casco transparente

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Esta visión de la F1 de 2027 ha sido presentada por Renault en el Shanghai Auto Show

Sea como sea los monoplazas siguen mostrando sus ruedas al aire y unas formas relativamente parecidas, el principal cambio está en la estructura ‘capotada’ del cockpit. Esto se traduce como mayor seguridad para el piloto, que además contaría con un casco transparente que le dejaría tener un campo de visión mucho mayor.

Siguiendo con la seguridad, Renault invita a colocar sistemas autónomos de conducción que se conectaran de forma automática en el caso de que haya ocurrido un accidente y el conductor no tenga forma de despejar la zona.

La otra cosa llamativa a simple vista es la introducción de iluminación LED, para ver y ser visto, también para informar con un sistema activo: en la rueda podría representarse la vuelta en la que está el coche, o su posición.

El coche únicamente funcionaria de forma eléctrica cuando esté en los pits, en pista seguirá consumiendo combustible
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Vía | Xataka

¿Te espían tus auriculares? Demandan a Bose por, supuestamente, recopilar datos y venderlos sin permiso

Bose podría haber estado espiando a los usuarios de sus auriculares a través de una aplicación, y violando después su privacidad vendiendo esta información sin su permiso. Por lo menos eso es lo que asegura una demanda colectiva que fue presentada contra la empresa de audio el pasado martes en Chicago según Fortune.

La demanda acusa a la empresa de violar la WireTap Act, una ley que regula la recopilación de contenido real en las comunicaciones electrónicas, así como unas cuantas leyes estatales de privacidad. Lo habría hecho, siempre según los demandantes, creando y vendiendo perfiles personales de cada usuario con sus historiales de escucha, algo que puede decir mucho de cada persona.

“De hecho, las selecciones personales de audio -incluida la música, las emisiones de radio, los Podcast y las opciones de conferencias- proporcionan una cantidad increíble de pistas sobre su personalidad, comportamiento, opiniones políticas e identidad”, se puede leer en la demanda.

El demandante principal en esta acción judicial es un hombre llamado Kyle Zak, que dice que siguió la sugerencia de la empresa de sacar un mayor provecho de sus auriculares descargándose la aplicación Bose Connect y entregando información personal. Según dice, luego descubrió que Bose estaba vendiendo los datos obtenidos desde su móvil a empresas de terceros como Segment.io, que promete en su web recolectar datos y enviarlos a cualquier sitio.

La demanda no especifica los daños causados a los usuarios a través de estas acciones, pero en ella se asegura que el caso vale más de 5 millones de dólares. Los productos señalados en ella son sus auriculares inalámbricos QuietComfort 35. También se menciona otros modelos como los SoundSport Wireless, Sound Sport Pulse Wireless, QuietControl 30, SoundLink Around-Ear Wireless Headphones II y los SoundLink Color II.

¿Hasta qué punto debería preocuparte?

Este tipo de demandas siempre son jugosas, pero hay que tener un poco de cuidado a la hora de darle veracidad. Para empezar, su texto no especifica cómo descubrió Zak que la aplicación Connect estaba recopilando los datos sobre gustos personales. De la misma manera, tampoco aporta evidencias concluyentes que indiquen qué datos y cuántos de ellos fueron compartidos con empresas como Segment.

Y es que el problema aquí no es tanto la recopilación de datos de los usuarios, una práctica bastante común, sino el hecho de que Bose los esté vendiendo o no con terceros sin el permiso de sus usuarios. Puede que sea verdad, pero también puede ser un grupo de usuarios a la caza de dinero mediante una demanda colectiva.

“Las empresas deben ser transparentes sobre los datos que toman y lo que hacen con ellos, y obtener el consentimiento de sus clientes antes de monetizar su información personal”, dice Jay Edelson, abogado especializado en privacidad que está llevando la demanda colectiva. En su demanda también acusa a Bose de enriquecimiento injusto, y pide una orden judicial para obligarles a detener la supuesta recopilación de datos.

En cualquier caso, parece que el texto habla de quienes se han descargado la aplicación Connect de Bose. Por lo tanto aunque tengas los auriculares, si no has descargado y te has registrado en la aplicación tus datos no corren ningún peligro, por lo menos de la manera descrita en la demanda.

Vía | Fortune | Xataka

Llegar a Marte e imprimirnos nuestra casa: unos ingenieros imprimen en 3D con una tierra similar a la marciana

Aunque aún no hayamos pisado el Planeta Rojo, los seres humanos no dejamos de soñar en que lo haremos y de plantearnos la vida allí. ¿Plantar patatas a lo Mark Watney en ‘El Marciano’? Quizás algún día, pero lo que sí parece que podremos hacer es aprovechar el polvo de Marte para imprimir en 3D.

La idea viene en parte por el hecho de que la disponibilidad de recursos es uno de los principales factores limitantes en la vida fuera de la Tierra, ya que así se partiría de la tierra del planeta y apenas se necesitarían otros materiales. Además, dada la versatilidad de la impresión 3D el crear piezas podría también ahorrarse el transporte de ciertas piezas desde la Tierra, fabricándolas allí.

Cuando lo único que hay es tierra, tierra y más tierra

La propuesta nació en el TEAM (Tissue Engineering and Additive Manufacturing), el laboratorio de la ingeniera Ramille Shah y su equipo, en la Northwestern University (Illinois, Estados Unidos). Una entidad especializada en la impresión 3D que ha trabajado previamente con grafeno 3D, nanotubos de carbono y otros materiales.

¿En qué se diferencia la impresión 3D estándar con la marciana que plantea este equipo? Precisamente la clave está en los materiales, ya que en vez del plástico que habitualmente se usa en las impresoras 3D domésticas lo que han tratado de hacer es simular el polvo de Marte y de la Luna (a falta de poder probarlo in situ).

PiezasAlgunas de las piezas impresas. (Fuente Northwestern University)

Para ello se basaron en muestras de tierra de ambos astros componiendo finalmente un polvo sintético a base de óxido de aluminio, dióxido de silicio, óxido de hierro y otros componentes combinado con un biopolímero. Con esta “tinta extraterrestre” imprimieron distintos tipos de objetos (tanto flexibles como rígidos) cuya composición era en un 90% de ese polvo. Por ejemplo, pudieron imprimir ladrillos parecidos a Legos que podrían usarse para construir allí, explica Shah en la publicación de la Universidad.

Ahora sólo falta… Llegar

Tras haber llegado a la Luna en varias ocasiones, parece que ahora el yermo satélite nos sepa a poco y nos hacemos con frecuencia la película (o el libro) de llegar al Planeta Rojo y poder subsistir allí. Ya vimos que lo que plantea la novela no es tan sencillo como parece, pero la NASA lleva tiempo estudiando la idea y planteando incluso llegar allí en tan sólo tres días.

Algo bastante increíble teniendo en cuenta que se calculan unos seis meses de media para recorrer el trayecto de los aproximadamente 55 millones de kilómetros que hay entre Marte y la Tierra, por lo que puede que aún quede bastante para que llegue esa primera misión tripulada al planeta (ya nos contaron desde la propia NASA que dudan que lleguemos en 2030). Mientras tanto, ideas como la del equipo de Shah van anticipándose a esto y ésta concretamente podría servir en misiones a la Luna, que nos pilla “más cerca”.

Vía | Xataka

Una pista de oro a -270ºC y seis “escuderías”: así será la primera carrera de nanocoches (y podrá seguirse online)

Muchos tenemos los ojos puestos en la Fórmula 1 ahora que ha empezado la temporada 2017, pero gracias al avance tecnológico las carreras de coches llegan a otra dimensión. Concretamente a la de las nanopartículas, porque uno de los próximos eventos en cuanto a carreras es una competición de coches moleculares.

El evento se llama NanoCar Race, pasando de máquinas que pesan toneladas a “coches” que miden unos pocos nanómetros (un nanómetro equivale a 0,000000001 metros). Un total de seis nanovehículos que competirán en breve, aunque la retransmisión no será tan “sencilla” como la de una carrera de coches estándar dadas las dimensiones y el entorno tan particular sobre el que estas moléculas competirán.

Hagan sus apuestas por la nano-pole position

En esta carrera nos hemos de olvidar de los boxes, el combustible e incluso de las ruedas porque aunque se denominen “coches” no lo son tal cual. Se trata de moléculas compuestas por átomos de nitrógeno, hidrógeno y carbono entre otros elementos cuya movilidad se consigue gracias a pulsos eléctricos.

Pero ojo que aquí también hay “escuderías”. Cada equipo tiene de dos a cuatro miembros (investigadores e incluso diseñadores en algún caso), patrocinador y un coche, diferenciándose tanto en su forma, como en su composición como en cómo se desplazan por una carretera de oro en un ambiente en torno a los -270 grados centígrados.

  • Toulouse Nanomobile Club: compite con el coche llamado Green Buggy, cuya fórmula contiene 300 átomos de carbono e hidrógeno (C184H116).
  • Swiss Team: la fórmula molecular de su coche, el Swiss Nano Dragster, es 4′-(4-tolil)-2,2′:6′,2”-terpiridina, y por su forma sería mas bien un “nano-hovercraft” (ya que su movimiento además implica menos fricción con la pista).
  • American-Austrian Nanoprix Team: compiten con el Dipolar Racer, cuyo nombre viene de las funciones dipolares en sus partes tasera y delantera (y es una manera fácil de denominar un coche compuesto por ruedas moleculares, un eje de grupos alquino y un chasis de grupos arilo).
  • Nano Windmill Company: el Windmill debe su nombre a la estructura en forma de aspas de molino, las cuales se componen de moléculas de acetilbifenil.
  • Nims-Mana Team: compiten con un dímero de naftilo (binaftilo), un compuesto aromático. Este equipo aún tiene pendiente enviar la imagen obtenida por microscopio, pero podemos ver su forma teórica y cómo se movería (de manera similar a una oruga).
  • Ohio Bobcat Nano Wagon: Del coche de este equipo (el Ohio Bobcat Nano Wagon) aún no tenemos información, ya que su ficha aparece completamente en blanco, así que tanto su composición como su estructura son un misterio de momento.
Coches EsquemaRepresentaciones de los nanocoches. De izquierda a derecha: Green Buggy, Swiss Nano Dragster, Dipolar Racer, Windmill y el Nims-Mana.
Coches MoleculasImágenes de microscopía (y una representación) de los nanocoches. De izquierda a derecha: Green Buggy, Swiss Nano Dragster, Dipolar Racer, Windmill y la representación del Nims-Mana.

Cada uno de estos pulsos eléctricos hace que las moléculas se desplacen unos 0,3 nanómetros, y para ganar los coches han de recorrer un total de 100 nanómetros (algo así como la décima parte de una molécula de ADN). Con estas condiciones la única manera de seguir el evento es un microscopio de barrido de efecto de túnel (STM), el cual tarda tres minutos en realizar un escaneado, de ahí que los investigadores irán creando animaciones cortas cada hora para la retransmisión online de la carrera.

Aquí no está la FIA para regular las normas, pero haberlas haylas y no son pocas (las tenéis todas aquí, pero están en francés). Entre ellas encontramos que los coches pueden estar un máximo de 36 horas en la pista, que los cambios en éstos requieren autorización y que no vale empujarlos (más allá del pulso).

Preparad palomitas para tres días

El evento empezará el próximo 28 de abril y la duración estimada de ese recorrido de 100 nanómetros es de 36 horas. Se realizará en el STM del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) en Toulouse, una de las dos entidades que lo organizan (junto al Centre d’Élaboration de Matériaux et d’Etudes Structurales, CEMES), y podrá seguirse a través de la web, el canal de YouTube o Facebook.

Swiss Nano DragsterRepresentación del arranque del Swiss Nano Dragster.

¿Para qué hacer una carrera tan particular y compleja? Lo que estos investigadores buscan es que haya más motivación con la nanotecnología y lo que puede conseguirse con estructuras moleculares, tratar de contagiar la emoción que ellos mismos sienten como transmite Frank Eisenhut (de la Universidad de Dresden) en el vídeo (no es para menos, el ganador se llevará un nanotrofeo). Si en vuestro caso lo han conseguido, ya sabéis, a elegir vuestro nanobólido favorito.

Vía | Quartz | Xataka